En balsas y estanques circulares se encuentran en proceso de engorda ejemplares de corvina en el sector de Bajo Molle, en Iquique, acción que forma parte de un ambicioso proyecto que busca transformar a la zona norte en el principal exportador de este producto a mercados internacionales, a un nivel similar a la producción de salmones en el sur.

El “Programa integrado para el desarrollo sustentable del cultivo de corvina (Cilus gilberti)”, es una iniciativa en gran escala de la Fundación Chile con el financiamiento de Corfo y la ejecución de la Universidad Arturo Prat a través de Cordunap. Implica una inversión global de ocho mil 783 millones de pesos a través de dos programas, el inicial (PDACh) y uno complementario (PTC). De esta cantidad, seis mil 900 millones de pesos son aportados por la corporación estatal y el resto por la beneficiaria (339 millones de pesos) y asociados (mil 550 millones de pesos), en un plazo de 10 años a partir de 2010.

El director regional de Corfo, Raúl Fernández Rojas, explicó que “este gran proyecto forma parte de los programas estratégicos de especialización inteligente, y se inserta en los ejes de apoyo a la producción de Corfo. La acuicultura es una gran alternativa para diversificar la economía regional y con una insospechada proyección a Estados Unidos, Europa y Japón. Queremos que la región pueda contar con un nuevo cultivo comercial para diversificar la cartera productiva y seguir fortaleciendo a nuestro país como una potencia alimentaria”.

La directora del proyecto, Marcela Ureta, explicó a la revista especializada “Aqua” que las primeras pruebas de esta especie se realizaron en 2013 con 23 mil peces trasladados desde el hatchery de Fundación Chile en Tongoy a las instalaciones de Unap en bajo Molle. Explicó que “el programa ha contado hasta el momento con el financiamiento aprobado desde el comienzo del programa, tanto por parte de Corfo como de las instituciones y empresas vinculadas y se encuentra en una fase intermedia”.

La fase de pre-engorda y engorda del cultivo de corvina en Iquique se realiza a través de tres modelos: estanques en tierra con flujo abierto, estanques en tierra con sistema de recirculación, y recientemente se inició el cultivo en balsas en jaulas en el mar. Estas últimas, tienen 15 metros de diámetros, y con ellas se permitirá evaluar en una primera instancia el comportamiento de una zona expuesta, tanto de la operación de la balsa como de los ejemplares ingresados.

Avelino Muñoz, jefe del área de desarrollo acuícola de Cordunap, sostuvo que “se espera la mejor o la combinación de estas modalidades para consolidar los cultivos, y en una plazo de tres a cinco años transferir esta tecnología a privados. Asimismo, se hará una prospección y selección de potenciales sitios para el escalamiento comercial del cultivo en la zona norte del país”.

Los profesionales de Cordunap, previo a la puesta en marcha del programa, realizaron estudios de oceanográfico, correntometrías del área y el cálculo de fondeo para las unidades de cultivo. De igual forma, se adquirieron los materiales requeridos para la instalación de jaulas y una capacitación en centros de engorda de salmónidos en el sur.

Marcela Ureta, en la misma publicación, señaló que “la corvina presenta buenas perspectivas de mercado. Se han realizado pruebas a destinos como Estados Unidos, Europa y Japón, que mostraron buena recepción del producto, catalogando como similar a sus especies de mayor calidad”.

En una feria de Tokio, la corvina eviscerada fue valorada en 13 dólares el kilógramo. En Brasil y Estados Unidos la calidad fue calificada como excelente y se compara con otros productos como el mahi mahi de Estados Unidos, la pescada amarela de Brasil y la lubina de Europa. En Nueva York, para la corvina entera eviscerada se estima un precio de nueve dólares el kilógramo. En todos estos lugares es reconocida como pescado de calidad premium.

La corvina es nativa de amplia distribución en las costas de Perú y Chile, que en los últimos años ha suscitado interés en la industria acuícola, lo que ha impulsado el desarrollo de proyectos de I+D para el estudio biológico y posterior propuesta tecnológica para su cultivo, orientado principalmente hacia las regiones nortinas.

Desde hace una década que la Fundación Chile viene desarrollando proyectos en base a esta especie con el objetivo de integrarla a la oferta acuícola nacional. En 2006 desarrolló un proyecto experimental de engorde en balsa jaula en la bahía de Tongoy, estudio financiado por Corfo. Los auspiciosos resultados obtenidos y considerando la selección de la corvina como especie prioritaria para la acuicultura, este organismo presentó una propuesta de desarrollo a largo plazo.